UN CHIRINGUITO EN LA MILLA DE ORO

Lobito de Mar es un chiringuito urbano, un chiringuito sin playa, un bar resalao. Un restaurante como los de siempre, con una carta tradicional donde el producto es el principal protagonista. Un lugar donde el arrocero y el espetero no faltan en el equipo.

La barra de tapas es una de las piezas clave de este concepto del chef construido en base a sus más bellos recuerdos. A aquellas mañanas de sábado donde iba con sus padres al mercado a comprar marisco fresco, a las madrugadas tirando del copo con su padre en la playa del Pozuelo y a los primeros espetos que probó.

Volver a los orígenes

Popular y asequible inspirado en la cocina tradicional y de producto que Dani conoció en casa durante su infancia.

Dos zonas delimitadas, barra y mesa, con dos cartas diferenciadas: una de tapeo y picoteo informal para todos los gustos y bolsillos y otra más formal a base de mariscos, crustáceos y moluscos nacionales, frituras andaluzas, espetos, recetas con atún y una amplia variedad de arroces al estilo alicantino.

UN LOCAL DE LO MÁS RESALAO

El local de 800m2 que alberga Lobito de Mar ha sido uno de los emblemas de la ciudad con El Portalón. Está decorado por el prestigioso estudio de Lázaro Rosa-Violán, en quien también confió para la decoración de BIBO Madrid.

El mar está muy presente en cada uno de sus rincones, esos que no dejan indiferente a nadie y donde se descubren nuevos objetos cada vez que se observa con detenimiento. Techos altos y blancos que dan luminosidad al espacio presidido por la gran barra, mesas altas y bajas, vegetación o una pecera son algunos de los elementos predominantes del local.